Soy psicóloga especializada en trauma y ofrezco acompañamiento psicológico para personas que sienten que algo dentro sigue en alerta, aunque el peligro ya haya pasado. Trabajo con trauma emocional desde una mirada respetuosa, corporal y cuidadosa, sin forzar el relato ni empujar procesos.
Acompaño a personas que viven ansiedad persistente, bloqueos, hipervigilancia, cansancio emocional o una sensación interna difícil de explicar. Muchas veces no tiene que ver con un único evento, sino con experiencias sostenidas en el tiempo donde no hubo suficiente apoyo, seguridad o cuidado.
El acompañamiento se realiza principalmente en formato online, creando un espacio seguro donde tu cuerpo y tu historia puedan ser escuchados a su ritmo. La terapia de trauma no va de revivir lo ocurrido, sino de recuperar poco a poco seguridad, regulación y conexión contigo misma.
La terapia de trauma puede ayudarte si sientes que algo dentro de ti sigue en alerta, aunque racionalmente sepas que ya no estás en peligro. No hace falta haber vivido un hecho “grave” para que el cuerpo esté marcado por el trauma.
Este acompañamiento es para ti si, por ejemplo:
La psicología del trauma entiende que estas respuestas no son fallos personales, sino formas en que tu sistema nervioso aprendió a protegerte. La terapia ofrece un espacio para escuchar esas respuestas con cuidado y empezar a transformarlas, a tu ritmo.
La terapia de trauma parte de una idea sencilla: el trauma no es solo lo que pasó, sino cómo tu cuerpo y tu sistema nervioso tuvieron que adaptarse para sobrevivir. No siempre tiene que ver con grandes sucesos. A veces se origina en experiencias repetidas de miedo, falta de apoyo, inseguridad emocional o situaciones donde no pudiste ser sostenida.
Desde la psicología del trauma entendemos que, cuando algo desborda, el cuerpo aprende a mantenerse en alerta. Por eso pueden aparecer ansiedad, bloqueos, dificultad para relajarte, sensación de desconexión o miedo sin una causa clara. No es que haya algo mal en ti: es tu cuerpo intentando protegerte.
La terapia especializada en trauma ayuda a que ese sistema de alerta pueda ir bajando poco a poco.
A través de un acompañamiento respetuoso, se trabaja la regulación emocional, la seguridad interna y la reconexión contigo misma, sin forzar recuerdos ni ir más rápido de lo que tu cuerpo puede sostener.
Acompañar trauma no es lo mismo que acompañar malestar general. Ser experta en trauma psicológico implica comprender cómo el sistema nervioso queda afectado por experiencias que desbordaron, y saber cómo crear un espacio terapéutico que no vuelva a poner al cuerpo en alerta.
Como psicóloga especializada en trauma, trabajo desde un enfoque respetuoso, donde no se fuerzan recuerdos ni se empuja el proceso. El objetivo no es revivir lo ocurrido, sino cuidar primero la seguridad emocional, ayudar al cuerpo a regularse y devolver sensación de control interno.
Esta especialización permite leer señales sutiles —bloqueos, desconexión, hipervigilancia— y acompañarlas con cuidado. La base del trabajo es la seguridad: cuando el cuerpo se siente a salvo, el proceso puede avanzar de forma más profunda, estable y reparadora.
La terapia trauma online funciona, y para muchas personas es especialmente adecuada cuando trabajamos trauma. No porque sea “más fácil”, sino porque te permite estar en un entorno que tú eliges. En trauma, sentir seguridad es la base: poder conectarte desde casa, con tus objetos, tu manta, tu té, o en el lugar donde tu cuerpo se relaja más, puede marcar una gran diferencia.
La terapia trauma online también ofrece comodidad y continuidad. No necesitas desplazarte ni añadir carga a tu día, y eso facilita sostener el proceso con regularidad. Además, si un día estás más sensible o removida, terminar la sesión y seguir en tu espacio puede ayudarte a regularte mejor.
Si te preguntas “¿funciona online?”, la respuesta es sí: el vínculo terapéutico, la escucha y el acompañamiento se mantienen.
La terapia especializada en trauma se construye paso a paso y con un ritmo personalizado. Lo primero es crear un espacio seguro, sin juicios y con respeto por tus tiempos. No necesitas contarlo todo desde el inicio ni revivir recuerdos para que el proceso funcione: en trauma, la prioridad es que tu cuerpo se sienta a salvo.
Al principio trabajamos herramientas concretas para calmar la ansiedad y bajar la alerta. Aprendemos a regular, a respirar con más calma, a reconocer las señales del cuerpo y a recuperar sensación de control interno. Esto no es evitar lo profundo, es preparar una base sólida.
Cuando hay más seguridad, vamos entrando con cuidado en el trabajo emocional: dar sentido a lo vivido, soltar culpa o autoexigencia y reconstruir autoestima y confianza. Si un día te bloqueas o no sabes por dónde empezar, también es parte del proceso. Aquí no hay prisa, hay acompañamiento.
La terapia de trauma online es la modalidad principal de acompañamiento. Permite mayor flexibilidad y, en muchos casos, más sensación de seguridad al poder realizar las sesiones desde un entorno elegido por ti. Esto es especialmente importante en procesos de trauma, donde sentirte a salvo es una parte esencial del trabajo terapéutico.
Si lo prefieres, también ofrezco terapia presencial en Barcelona, en un espacio cuidado y tranquilo, pensado para acompañar estos procesos con respeto y atención. En ambos formatos el acompañamiento es igual de cercano: la escucha, el vínculo y el cuidado del ritmo se mantienen.
Puedes elegir la modalidad que mejor encaje contigo ahora, y revisarla más adelante si lo necesitas. El proceso se adapta a ti.
Sí. En el trauma no es el tiempo lo que cura, sino la posibilidad de sentir seguridad. Aunque algo haya pasado hace años, el cuerpo puede seguir reaccionando como si aún hubiera peligro. No es que no lo hayas superado, es que tu sistema nervioso aprendió a protegerte.
No. La terapia de trauma no se basa en revivir lo sucedido ni en forzar recuerdos. El trabajo se centra en crear seguridad, regular el cuerpo y dar espacio a lo que necesite aparecer, siempre a tu ritmo y con cuidado.
Sí. Para muchas personas funciona especialmente bien. Poder estar en un entorno elegido, sentir control y continuidad facilita la regulación emocional. El vínculo terapéutico y el acompañamiento se mantienen igual que en presencial.
No necesitas tenerlo claro. Muchas personas llegan con ansiedad, bloqueo o malestar sin ponerle nombre. En terapia exploramos juntas qué está ocurriendo, sin etiquetas forzadas y con una mirada amplia y respetuosa.
No hay una duración fija. Cada proceso es distinto y depende de tu historia, tus recursos y tu momento vital. No hay prisa ni objetivos impuestos: el trabajo se adapta a ti.
Sí. El cuerpo tiene capacidad de cambio a cualquier edad. Con el acompañamiento adecuado, es posible recuperar más calma, conexión y seguridad interna, incluso después de muchos años.
Pedir ayuda no significa que estés mal ni que no hayas sido capaz hasta ahora. A veces es simplemente reconocer que tu cuerpo y tu historia necesitan un espacio cuidado para empezar a estar mejor. Puedes dar el primer paso con calma, sin presión y a tu ritmo. Aquí encontrarás un acompañamiento respetuoso, donde no tienes que demostrar nada ni llegar fuerte.
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